Chopos y agrosilvicultura: cómo los sistemas en calles influyen en el crecimiento y el rendimiento de los cultivos

Equipo ProPopulus

Combinar la producción forestal con la agricultura no es una idea nueva, pero las investigaciones más recientes aportan datos reveladores sobre la eficacia de los chopos en los sistemas agroforestales de calles anchas. Un estudio publicado en Agriculture, Ecosystems & Environment (Piotto et al., 2024) ofrece información valiosa sobre cómo estos sistemas influyen en el crecimiento de los chopos y en la productividad de cultivos intercalados como el trigo y la soja durante los primeros cuatro años de desarrollo de los árboles.

Un estudio en profundidad

La investigación, realizada por Simone Piotto, Anna Panozzo, Gaia Pasqualotto, Vinicio Carraro, Giuseppe Barion, Giustino Mezzalira, Lorenzo Furlan, Selina Sterup Moore y Teofilo Vamerali, se centró en el clon de chopo Moncalvo. El equipo comparó dos sistemas de plantación en el norte de Italia: una plantación intensiva tradicional con 277 árboles por hectárea y un sistema silvoagrícola con mucho mayor espaciamiento, equivalente a solo 35 árboles por hectárea y 40 metros entre las filas.

Durante cuatro años (2018–2021), los científicos siguieron de cerca la fenología y el crecimiento radial de los chopos, al tiempo que registraban cómo respondían los cultivos anuales sembrados entre las hileras —principalmente trigo y soja— a la presencia de los árboles.

Árboles más gruesos, primaveras más lentas

Los resultados revelaron dinámicas muy interesantes. En el sistema silvoagrícola, los chopos mostraron un mayor diámetro a la altura del pecho (DAP), con una media de 23,8 cm frente a los 20,5 cm de la plantación intensiva. Dicho de otro modo, los árboles engrosaron más cuando disponían de mayor espacio y sufrían menos competencia por agua y nutrientes.

Por el contrario, la altura fue ligeramente menor, con 14,3 m frente a los 15,5 m del sistema intensivo. También se observaron diferencias fenológicas: la brotación primaveral se retrasó alrededor de dos semanas en el sistema agroforestal, un fenómeno atribuido a temperaturas nocturnas más frías y a una menor humedad del suelo al inicio del ciclo vegetativo.

Cultivos ganadores y perdedores

Los efectos sobre los cultivos intercalados resultaron igualmente reveladores. El trigo, al ser un cultivo de invierno, en muchos casos se benefició de la presencia de los árboles. En 2021, los rendimientos aumentaron hasta un 28 % a 12 metros de las hileras de chopos en comparación con las parcelas a pleno sol. Esto indica que una sombra moderada y ciertos efectos microclimáticos pueden favorecer la producción de cereales.

La soja, sin embargo, dibujó un panorama diferente. Como cultivo de verano con mayores exigencias lumínicas, sus rendimientos disminuyeron cerca de las filas de árboles. A solo 6 metros, la reducción alcanzó un 38 % respecto a los controles en campo abierto.

Estos resultados ponen de relieve que la sincronización de los ciclos de cultivo en relación con el desarrollo de los árboles desempeña un papel clave en el rendimiento de los sistemas agroforestales.

Hacia agroecosistemas más resilientes

Según destacan Piotto y sus colegas, los hallazgos subrayan el potencial de los sistemas silvoagrícolas de calles anchas para equilibrar el crecimiento arbóreo con la producción agrícola. Al reducir la competencia entre árboles, los chopos lograron un mayor crecimiento en diámetro, lo que resulta especialmente interesante para la producción de madera. Al mismo tiempo, los agricultores pueden mantener cosechas relevantes de cultivos intercalados, especialmente de cereales de invierno.

Desde la perspectiva de la adaptación al cambio climático, este tipo de sistemas ofrece múltiples ventajas. Los chopos actúan como sumideros de carbono, mejoran la estructura del suelo y favorecen la biodiversidad. Los cultivos, por su parte, aseguran ingresos en el corto plazo y contribuyen a la seguridad alimentaria. Juntos, configuran paisajes diversificados y más resilientes.

Mirando hacia adelante

El estudio publicado en Agriculture, Ecosystems & Environment aporta evidencias sólidas de que la agroforestería en calles con chopos puede ser una solución beneficiosa para ambas partes. No obstante, la elección del cultivo es determinante: el trigo se adapta bien a estas condiciones, mientras que la soja encuentra más dificultades.

Tal y como señalan los autores, será necesario seguir investigando para analizar el comportamiento de distintos clones y combinaciones de cultivos, así como los efectos a más largo plazo más allá de los primeros cuatro años. Con todo, este trabajo supone un paso importante para comprender cómo los chopos pueden situarse en el centro de diseños agroforestales innovadores que combinan producción maderera, agricultura sostenible y resiliencia climática.

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