Agropoplar, una iniciativa promovida por la Universidad de Granada para dinamizar el cultivo del chopo en la cuenca mediterránea

Equipo ProPopulus

Ante la disminución de las plantaciones de chopo, no solo en España sino en muchas zonas de Europa, la industria maderera europea se enfrenta una caída en la oferta de esta materia prima que afecta a todo el sector.

En Andalucía, por ejemplo, “la situación es crítica”, explica el profesor Antolino Gallego, catedrático de la Universidad de Granada y coordinador de la iniciativa Agropoplar que, con la participación de cinco países (España, Francia, Italia, Túnez, Portugal), pretende crear una red de parcelas silvoarables agroforestales de chopo para experimentación y evaluación de la calidad de la madera agroforestal frente a la de foresta.

Gallego explica que, en Andalucía, por ejemplo, a raíz de la crisis económica de 2008 las plantaciones chopo han ido desapareciendo y siendo sustituidas por otros cultivos como el del espárrago, o el del ajo,  que resultan más rentables para el agricultor.  Desde entonces, en esa comunidad autónoma el área dedicada a la selvicultura se ha reducido un 60%, explica el catedrático, para quedarse en unas 4.000 hectáreas en la actualidad.

No es un hecho aislado, ya que en todo el país se han ido abandonando los cultivos arborícolas de chopo debido principalmente a la crisis económica, la política de cánones y los retrasos en permisos de plantación y corta por parte de las Confederaciones que han desincentivado a los propietarios privados, según datos revelados durante el Segundo Simposio del Chopo, que se llevó a cabo en Valladolid en octubre de 2018.

Como consecuencia, la cadena de transformación del chopo, que aporta unos 11.000 empleos directos en áreas rurales en España, se enfrenta a una caída en el suministro de producto europeo que ya es una realidad. Más dramático aún, de acuerdo con datos aportados por la Asociación de Fabricantes de Tablero Contrachapado (AEFCON),  a partir de 2020 no habrá suficiente madera de producción nacional para abastecer a la industria, situación que se acentuará aún más en 2023.

Ante esta situación señalan AEFCON y el profesor Gallego, la industria tiene la alternativa de importar materia prima, claro, pero esto implica mayores costes de producción que se trasladarán al producto final y, en el caso de importar materia prima de ciertos países el control sobre la sostenibilidad de las plantaciones puede no estar asegurada.  

Para contrarrestar esta situación, la Universidad de Granada y el IFAPA-Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de Andalucía están promoviendo y organizando iniciativas locales como la Mesa del Chopo de Andalucía, auspiciada por el Consejo Social de la Universidad de Granada y en la que participen las administraciones (Junta de Andalucía, Diputación de Granada, Ministerio de Agricultura-CNCh), asociaciones de propietarios, industriales, empresas de gestión de choperas, agentes investigadores (UGR, IFAPA), agentes sociales y AEFCON.

Por otra parte, mediante una iniciativa interregional, explica Gallego, “pretendemos dinamizar las plantaciones en el sudoeste de Europa (Francia, Portugal y España) promoviendo el asociacionismo entre productores, y logrando que las administraciones públicas den ventajas fiscales a los productores de chopo”. Ahora que comienza el plazo para solicitar las ayudas de la Política Agraria Común del UE, por ejemplo, los populicultores no podrán solicitarlas, sencillamente porque el programa considera las choperas como bosques y no como plantaciones.  Dado que los silvicultores no tienen retorno anual, la falta de incentivos fiscales y de ayudas al sector son algunas de las razones por las cuales los propietarios han abandonado los cultivos arborícolas. “La selvicultura no está reconocida como agricultura. Que se reconozca a la populicultura dentro de ese paquete de ayudas directas podría ayudar a revertir la tendencia”.

La agro-selvicultura, que es lo que propone Agropoplar, incluye diversas formas de integración de árboles y cultivos, como son los cultivos intercalados entre filas de árboles, entre árboles dispersos o en bosques. Además, los árboles de plantación ayudan a restaurar la biodiversidad en los paisajes agrícolas al tiempo que aumentan la fertilidad del suelo y la capacidad de hacer frente a los climas cambiantes, generando mayores ingresos en el proceso. Las hileras de chopos en las tierras de cultivo son un excelente ejemplo de tales sistemas agrícolas. Impulsan la biodiversidad y, al generar cosechas de madera, diversifican las fuentes de entrada e incrementan los ingresos de los propietarios.

Por otra parte, el interés en la madera como elemento estructural en la construcción va en aumento, según el informe Circularity Gap Report (2019) ya que, a diferencia del acero o el hormigón, la madera es neutra o negativa en carbono y es más fácil de reciclar y reutilizar. En consecuencia, el interés del sector por la madera está creciendo, generando una creciente presión sobre los bosques naturales. Las especies endógenas de árboles de rápido crecimiento, como el chopo, pueden proporcionar una respuesta sostenible a este problema.

En este sentido, Gallego explica que Agropoplar propone crear una red de ensayos de sistemas agroforestales silvoarables compuestos por cultivos y chopos seleccionados para la sostenibilidad ambiental en los cinco países de la cuenca mediterránea ya mencionados. Además, se propone recolectar los datos experimentales resultantes y promover dinámicas de desarrollo en áreas rurales evaluando el impacto en la biodiversidad, los servicios agro y eco- sistémicos y la rentabilidad de las plantaciones de chopo agroforestal. También se pretende aplicar herramientas y metodologías avanzadas basadas en técnicas acústicas y de espectrometría infrarroja para la clasificación de madera de chopo agroforestal tanto en árboles en pie como en tablones en laboratorio.

Otro de los objetivos de diferentes iniciativas de diferentes socios europeos es aumentar el valor de la madera de chopo bajo una perspectiva de economía circular, demostrando su uso para la construcción con madera, así como desarrollar y ejecutar una campaña de marketing que divulgue los beneficios del chopo y transferir el conocimiento relevante a los países mediterráneos con recursos madereros limitados.

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